miércoles, octubre 07, 2009

Después de tanto tiempo...

Es curioso cómo te cambia la vida.

Un día te quieres morir, al siguiente todo te sonríe y le ves un sentido a tu vida que nunca le viste. Da la impresión de que no quieres saber nada de nadie y, de repente, vuelves a escribir en tu olvidado blog... "Puntos de Fuga"...

Es curioso pero parece que este espacio no fuera mío, parece que no fuera yo la persona que escribió, hace milenios (o eso parece), en este pequeño rinconcito de oscuridad. Esa vida me parece tan lejana que casi no la recuerdo; la inocencia de cada escrito, la capacidad de sorprenderme, me resulta tan extraña en mí, que parece que todo lo que he relatado fueron vivencias e inquietudes de una persona totalmente desconocida.

Una vez dije que la vida se regía por ciclos en forma de espirales. Quizás me encuentre en el principio de una nueva curva. El dolor (por fin) ha pasado, pero ha sido el peor de todos los que he sentido. La vida comienza a despegar con otro sentido completamente distinto. El anterior tramo, el pasado, está tan lejano y difuso como mis escritos de Puntos de Fuga, pero, sin embargo, demasiado presente.

Es el poso. El maldito poso que enturbia el corazón. No recuerdas el pasado porque simplemente no tiene importancia, porque está oculto, a la sombra, cuando lo que tu haces es caminar directamente hacia la luz. Y sin embargo sabes que está ahí. Pozoñozo, rencoroso, asustadizo. Una mancha de chapapote justo encima de tu corazón; un poso que no te hace disfrutar plenamente, que te impide muchas veces ver más allá de la luz, que te dificulta descubrir que las cosas pueden ser diferentes (y cómo lo son, por Dios) y que nunca en la vida debes decir que este es tu "fin".

Me miro en el espejo y parezco una persona diferente. Creo, realmente, que lo soy. Un poco más madura, un poco más independiente... no sé, otra persona. Creo que soy feliz, por primera vez en mucho mucho tiempo, pero a la vez creo que soy más infeliz que nunca. Feliz por todo lo que no está porque se fue; feliz por todo lo que ahora está y se queda... pero triste, muy triste, por todo aquello que murió y por todo lo que quizas muera... porque todo muere, no es cierto?

Es difícil retomar tu vida con esperanza en el futuro. Sobre todo después de todo lo que pudo ser y nunca fue. Hay tantas cosas por las que luché que nunca han sido, hay tantas cosas que para mí fueron vitales y ahora ya no lo son. Muchas veces me pregunto si esta espiral alguna vez termina. Es decir, si se asienta, se para, si se inmoviliza y deja de girar de una vez. Sin lugar a dudas, la pararía ahora mismo o en el instante en que él me sonríe y me devuelve a cada segundo que estoy a su lado, la esperanza de que para mí hay algo mejor...

Igual pinto de blanco este blog... :)